El antiguo laboratorio de la base antártica española será una pieza de museo

El CSIC y el Zoo de Barcelona firman un acuerdo para restaurar el módulo y destinarlo la divulgación científica

Imágenes de la recepción de los módulos en el puerto de Barcelona. Arriba, de izquierda a derecha, Miguel Angel Ojeda, de la Unidad de Tecnología Marina (CSIC), Josefina Castellví, primera directora de la base antártica entre 1989-1994, Albert Palanques, director del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), Jordi Sorribas, de la Unidad de Tecnología Marina (CSIC).     Debajo, de izquierda a derecha, Ignasi Cardelús, presidente de Zoo de Barcelona, Albert Palanques, Jordi Sorribas, Miguel Angel Ojeda, Josep Maria Gili, investigador del Instituto de ciencias del Mar (CSIC) y Miquel Trepat. Fotos: Zoo de Barcelona.El módulo que constituyó la primera base antártica española se convertirá en una pieza de museo que podrá ser visitada por el público. Así será gracias a un acuerdo firmado entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Zoo de Barcelona. Ambas instituciones han acordado restaurar el módulo que contuvo el primer laboratorio español en la Antártida, bautizado en su día como Laboratorio Antoni Ballester, y destinarlo a la divulgación de la ciencia y, en concreto de la investigación en la Antártida.

El módulo, inaugurado en 1988, fue el primer laboratorio de la base Antártica Española. Tiene unas dimensiones de 6 metros de largo, por 2,4 de ancho y 2,8 de alto, se ha utilizado hasta hace poco más de un año.

Hace unos días llegó al puerto de Barcelona. La base española Juan Carlos I de la Antártida está gestionada, desde su creación, por el CSIC, concretamente por el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona y, después, por la Unidad de Tecnología Marina, ambos centros del CSIC en Barcelona.